viernes, 14 de noviembre de 2008

La Franciscanita Ginger





¡Ya llegó Ginger! ¡Hola Ginger! ¡Te quiero Ginger! ¡Ven conmigo Ginger!


Estos entusiastas y afectuosos saludos se escuchan cuando Ginger llega a visitar a los niños en quimioterapia en el Hospital Infantil "Federico Gómez", o a los adultos mayores que padecen de alzheimer en la fundación Alzheimer I.A.P. y en Alzhaimer México I.A.P., o a las personas jubiladas que disfrutan de su compañía en la Casa del Actor "Mario Moreno, I.A.P." en la Ciudad de México.

Ginger estimula el lenguaje, detiene las lágrimas, produce sonrisas, reduce el estrés y aumenta la autoestima, estimula el ejercicio y la interacción social. Le encanta todo el afecto que recibe cuando da su servicio como perra de terapia, adorable, atenta y bien entrenada.

Ginger y yo empezamos nuestras visitas como un binomio de manejador responsable y perra de terapia en noviembre de 1999; pero su historia empieza cuatro años antes, cuando ella, una perrita indeseada, mezcla de labrador y terrier junto con su cría fueron abandonadas dentro de una bolsa enfrente de la puerta del Refugio Franciscano.

¿Cómo dio Ginger ese tremendo salto de una perrita que nadie quería a un animal de actividades y terapia asistida (AAA/TAA) que hace trabajo voluntario?


Conocí a Ginger en 1995, ella había llegado al Refugio un año atrás y se encontraba participando en un programa de televisión que promovía la adopción de perros criollos abandonados. Yo estaba a cargo de manejar o vigilar a Ginger. Ginger no fué adoptada y regresó al Refugio a pasar sus días arriba del techo de una pequeña perrera. Me sentí muy triste, pero nuestra familia ya consistía de cinco gatas, tres perros y un perico, no había lugar para un animalito más; por lo que, en su abandono, le dije: "Ginger, cuando tengamos espacio, vendré por ti".

Los años pasaron, yo continué dedicando mi tiempo al área de interacción humano-animal y preparé a nuestra, Cäsi, para participar como perra de terapia en un programa que la Fundación Purina, A.C. estaba en proceso de implementar. El programa fue pospuesto día a día y Cäsi murió de causas naturales en 1997, no sin antes haberme enseñado su naturaleza gentil, amable y de aceptación mediante un estrecho lazo humano-animal.




Yo quería compartir ese lazo con otros; me llevó tiempo recuperarme de la muerte de Cäsi, su memoria siempre estará con nosotros; pero mi esposo y yo pensamos que a Cäsi le hubiera gustado que su lugar lo tomara un animalito que se encontrara en necesidad. Así llegó febrero de 1998, llamé a nuestra amiga y colega Ita Osorno, quien dirige el Refugio Franciscano, para preguntarle por Ginger. Al día siguiente, que era el día del amor y la amistad, Ginger nos adoptó como su nueva familia.

La envolví en una enorme toalla y la llevé a quien de ahí en adelante sería su veterinario, MVZ Héctor Sánchez para que le hiciera una revisión médica completa. Terminó su visita a la clínica como campeona, corriendo hacia mis brazos. Me parecía como una labradora miniatura.
Constantemente a mi lado, Ginger pronto aprendió que los gatos controlan a los perros, que sus necesidades fisiológicas se hacen en el jardín, que la correa y un collar adicional no resultaron tan mal y que era una buena idea mantenerse cerca de esa notable labrador negra Kirby. Siguiendo los pasos de Kirby, que era nuestra perra guía retirada que habíamos adoptado tiempo antes, Ginger recibió su entrenamiento básico de obediencia con extraordinaria rapidez.



En el plazo de un año fue evaluada por un experto como un animal ideal para prestar servicios de actividades y terapia asistidas. Aunque le doy a Kirby el crédito por haber entrenado a Ginger, Ginger fue dotada con un temperamento tranquilo y una naturaleza amable que le brinda a todos aquéllos que libremente visita. Sus ojos dicen "estoy aquí para ti".

Ginger recibió su título de Perra de Terapia de la Federación Canófila Mexicana, A.C. en 2001 y su certificación como Pet Partner de la Delta Society de los Estados Unidos en 2005. También, por la Delta Society, fue reconocida por su servicio a la humanidad.

Continúa sus actividades de asistencia animal y de terapias, visitando instituciones dos veces a la semana, contribuyendo con más de cien horas de servicio voluntario anualmente, representando a CÄSI, A.C. Conexión Animal de Servicios Institucional.Ginger y yo tenemos un lazo de amor y de confianza. Somos un equipo, pero ella es la que realmente es conocida...yo soy la señora que acompaña a Ginger.


Si desea saber más sobre Ginger y los binomios de AAA/TAA, visite el portal de CÄSI, A.C. http://www.conexionanimal.com/cover.htm

2 comentarios:

La Perruquería dijo...

Es maravilloso este artículo!
felicitaciones!

PERRITO EXTRAVIADO dijo...

Hola!!! Soy Sil, la mamá de ceci perdida en Mar del Plata Argentina. lei este artículo y me impacto. hace mucho que vengo pensando en tantos pepritos abandonados en los centros de zoonosis que pueden ser capacitados para ser perritos terapeuticos...Entre a la pagina y voy a recomendarla a una amiga. besos
Sil